miércoles, 9 de septiembre de 2009

Camino 2009 - Lugo - Melide

Buenas tardes a todos los seguidores de esta Aventura. Se dirige al estimado público, el simpático por antonomasia, Edu Pedrosa.

Me ha tocado la descripción de la Etapa número cinco. Pero antes quisiera dar un par de retazos a lo que está siendo mi propia vivencia personal.

En su día y con el ánimo principal del organizador del evento, decidí involucrarme en magna experiencia sin casi ápice de entrenamiento confiando en que, con mi bagaje de resistencia media de entrenamientos atléticos de aficionado, solventaría sin relativos problemas las etapas sin más que haber cogido la bici unas tres semanas durante las vacaciones estivales.
¡Craso error!... Y máxime tratándose de etapas por la montaña, con aquellas laderas empinadas y empedradas tanto hacia arriba como hacia abajo (Qué vértigo, madre mía). No fue un ninguneo al reto, fue simplemente exceso de confianza.

En cuanto vi las primeras rampas hacia arriba y hacia abajo entre Oviedo y Grado, solo se mas venía a la cabeza arribar en Salas y al día siguiente dirigirme a la estación de ALSA camino de Navia. Me puse un poco pesado, diciendo que me iba, que me iba una y otra vez. Sin embargo, una mezcla de orgullo, de adaptación psicológica al contexto en el que estaba y de apoyo de todos los miembros del grupo, cada uno a su manera, unos animándome a no abandonar y otros directamente llamándome “cagao de merda”, hicieron que me mentalizara y que fuera afrontando las etapas con paciencia y tramo a tramo, para oxigenar y recuperarme. Tal es así que mañana D.M., llegaremos al final (Santiago), con cansancio y al menos cinco pinchazos, pero muy contento de haber superado la prueba. Un recuerdo para Ricardo Pina que ha sido compañero de aventura y habitación de servidor y que seguro habría disfrutado de la entrada mañana a la capital Galega.

En cuanto a la etapa de hoy, relativamente sencilla y según alguno de los componentes del grupo no muy enriquecedora (cucho que decía el otro).
Arrancamos de Lugo a eso de las 10 a.m, pelín tarde ya que ayer se lío un poco la cosa por la ciudad. Con la agradable compañía de nuestro amigo “el gallego”, recorrimos un número determinado de vinotecas saboreando la cosecha del año de los caldos realizados con uva autóctona “mencía”. Posteriormente, fuimos a cenar al restaurante céntrico denominado “Verruga” y después una copa adicional. Total, nos dieron la 1 de la mañana y al día siguiente costó un poco desperezarse.



El día empezó grisáceo y con unos seis a ocho grados menos de lo que habíamos tenido en las jornadas anteriores. En un recorrido soso para algunos, agradecido para otros por lo liviano, se fueron haciendo kilómetros hasta toparnos con el pueblo para el avituallamiento, que habíamos decidido ya con anterioridad, San Román de Retorta. Allí nos tomamos un refrigerio y, mientras la paisana de rigor cortábanos fiambre para llevarnos con paquete de pan de molde incluido, el dueño nos contaba la historia del monolito de la era romana que allí había pero que era réplica del original (que parece ser está en Astorga). Reza algo como que por allí pasaba uno de los caminos romanos que se dirigía a Lugo y que se había hecho en la época del emperador Calígula.

Asistentes estupefactas a las explicaciones encontrábanse dos alemanas grandes como armarios, que no deban crédito a la sapiencia de aquel hombre de unos 60 años, y menos crédito a como otro paisanín de la zona de unos 80, se desayunaba un Larios con coca-cola mientras leía el Marca,

Tras esta parada técnica, a eso de las 12, arrancamos camino de un área recreativa, merendero que nos habían dicho estaba cerca, pensábamos llegar a eso de la 1 p.m. para poder comernos los bocadillos pero tardamos más de la cuenta por que el camino se hizo largo y rompepiernas, subir y bajar bastante más de lo esperado.

A eso de las 2 de la tarde, llegamos al ansiado merendero. ¡Qué bien supieron los sándwiches de lomo, jamón y queso!
Acto seguido, nos tumbamos a dormir una pigarza. Se hizo un poco incómoda ya que el dios del viento Eolo, estaba juguetón y con sus silbidos, allí arriba a 800 m de altura no paraban ni las cabras.

Tras el despertar amargo, piernas muy bloqueadas para casi todos los miembros del grupo, nos dirigimos tumba abierta a eso de las 15 horas, camino directo a Melide. Sin embargo a eso de las 15:30, encontramos un pequeño bar en el camino para poder a tomarnos un cafetín de puchero, muy reponedor. Allí, cruzámonos con dos jóvenes, intrépidos ellos, que venían de Barcelona con dos caballos y que estaban haciendo parte del camino con los mismos desde Catroverde, lugar en el que comimos ayer, hasta Santiago. ¡Qué moral!.

Poquito después, nos encaminamos definitivamente a nuestro destino, Melide, desde donde escribo y en donde pensamos tomarnos un poco de pulpiño y alguna que otra cañita para quitar esta pesadez de fatiga muscular.

Por mi parte nada más, Un fuerte abrazo a todos y espero veros pronto. Gracias por vuestro ánimo y seguimiento diario.

Edu

2 comentarios:

camefe52 dijo...

Muy bueno Edu antes de ir para la cama me rei un puquinin con tus comentarios.
Feliz pedaleo en la ultima etapa para todos.

chechu dijo...

Avelino!!!! Que rollo tienes!!! Madreeee!!!!!